La Boda de Caná
 
 
Respaldar las diferentes interminables teorías que alimentan el chismes espiritual es una práctica interesante para ejercer nuestro nivel de participación en la existencia activa. En la pintura Las bodas de Caná se puede ver la forma de realización de chismes espiritual, generada por una existencia pasiva de los actores, que sufren una sugestión avanzada. No importa cuestionar si Magdalena fuera o no amante o esposa de Jesús; si el agua realmente se transformó en vino, si Jesús, como todos los rabinos de la época, que llegan a cierta edad, estaba obligado a casarse etc. Estas digresiones causan realidades probables que nunca tuvieron existencia certificada, pero alcanzan una relevante sustancia existencial en dimensiones interpenetradas. La suma de las alucinaciones, generadas por todos los católicos devotos, aumentan su magnetismo intelectual, dándole la apariencia de la solida realidad consagrada. Nuestro cerebro es un sintonizador muy simple, pero sin ondas informativas es de poca utilidad y cuando ni capta una, por suerte o por dedicación, se queda con ella toda la vida.