Zambudilla interior
 
 
Una extraña magia toma forma cuando entramos en nosotros mismos, cuando sentimos el corazón emocional a un paso de la mirada, cuando todo late violentamente, sin ningún contacto real con el mundo exterior: la magia de la introspección, el regreso a casa, la exacta visión de nosotros mismos, el espejo limpio de nuestra naturaleza.
Para muchos de nosotros esta experiencia no es del todo deseable, porque nos hace inequívocamente conscientes de que somos muy pequeños, inestables, sugestionables, inconsistentes, poco confiables, etc.
Para otros es un estado de gracia donde uno puede regenerar y atraer nuevas energías espirituales, una bomba explosiva de poder creativo, un hecho certificado por la razón interna, la racionalidad espiritual, por el presente estático pulsátil, por el "aquí y ahora" golpeando en el cofre, reclamando nuevas atención. En la pintura hay muchos sujetos compuestos y sujetos variables. Busque las formas y concéntrese en la técnica utilizada, luego transfiera la experiencia adquirida y destaque por una zambudilla interior liberadora e iluminadora.
¡Por así decirlo!